01.09.2014

Christopher Vásquez, creador de Lucha Libro en Jan-Ken-Po 6


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Una entrevista con Christopher Vásquez, publicista, escritor y creador de Lucha Libro, donde, afortunadamente, las palabras son más fuertes que los puños. Es un sueño, ciertamente, pero es también un campeonato de improvisación literaria. La propuesta original de un viejo amigo, más amigo que viejo, donde felizmente, se combina lo lúdico, el espectáculo y un inmenso amor por la creatividad y las letras. Esto fue lo que nos contó.

El psicodélico origen de Lucha Libro

Nació como algo contestatario. Hace muchos años, cuando aún estaba en Publicistas Asociados, luego de haber tomado ayahuasca, presenté mi renuncia. Sucede que en las visiones que se me presentaron me quedó grabada una frase, el oficio es la condena del hombre. Fue como una transportación pues, además de estar acompañado de Solón, el chamán que ya falleció, y después de todas las cosas que pude ver en el viaje, me vi solitario en una sala de cine y proyectada en el ecran la frase que te comenté. Era algo que a lo que no le encontraba vuelta.

Estaba ciertamente saturado, tenía casi cinco años haciendo comerciales y variantes para Pilsen Callao; así que con el dinero de mi liquidación, luego de mi renuncia, pagué un departamento por un año y escribí mi primer libro de cuentos “Prohibida su reproducción”. Fue ese libro el que, de la nada, me conectó con Gianfranco Quattrini. De la nada, un día me llama y me dice, he leído tu libro y quiero hacer una película en Perú con la historia de un taxista que lee el tarot. Ya había dejado un oficio, las cosas simplemente se iban dando: un libro de cuentos, la invitación para escribir un guión; ¿qué más vendría?. Viajé a Argentina y estuve todo un año allá, aprendiendo la estructura de escribir para cine, escribiendo, filmando, yendo a revelar el material, poniendo el color, el sonido de “Chicha tu madre”, etc. ¿A qué voy con todo esto? A que cuando recién publiqué el libro, luego de pasar por renombradas editoras, todas me daban a entender que publicar me iba a costar tanto, fue entonces cuando empecé a pensar que debía crear algo que le diera a la gente que escribe un trampolín para saltar la valla editorial y publicar.

Una vez que salió el nombre, Lucha Libro, todo apareció claramente: enmascarados, ring, árbitro, jueces, chica con cartel, las reglas, todo se montó solito y ahí también murió como resultado de mi inconstancia, diez años estuvo el  proyecto durmiendo en un cajón. Un día, mi esposa, ordenando las cosas, me preguntó qué cosas eran esos papeles con cuadriláteros y carteles. Ah bueno, le dije, es la idea de un campeonato de improvisación literaria para que la gente pueda escribir, se divierta y de paso se gane el derecho a publicar su libro. Yo lo quiero producir, me dijo. Lo hizo en tres meses. Lo que yo no había hecho en tantos años. Ahora ella se dedica a esto, renunció a su trabajo y es la productora general de Lucha Libro Y para ser honesto, no me imagino a nadie más a cargo de esto.

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Como Lucha Libro hemos puesto en vitrina tres escritores, el más reciente desvelará su identidad en la próxima feria del libro. Porque eso es parte del premio, la publicación del libro, el trabajo editorial con el escritor, distribución del libro y una fecha en la feria del libro, a donde llega enmascarado, con su cinturón de campeón a desvelar su identidad y se presenta como escritor, listo ya para luchar otras batallas.

¿Qué piensas escribir?

Siempre le digo a mi mujer que cuando tenga 60 años nos vamos a ir a Iquitos y ahí me dedicaré a escribir. Tengo la impresión de que me apresuré en publicar, me parece que debí esperar un poco. Luego de escribir “Prohibida su reproducción” hice un segundo libro que llamé “No quiero verte más”, un libro-objeto que está hecho en braille, un cuento de ocho páginas que se transforman en 20 páginas y un texto al final, con una tipografía de cuatro puntos que se lee con una lupa, como verás, siempre me jala el oficio publicitario, y creo que hasta que no tenga la madurez para escribir sin trampas, no voy a escribir.

Me entusiasma y me sigue entusiasmado Lucha Libro porque creo que va a ser una cuestión de constancia, me veo haciéndolo hasta el final y dejándoselo a alguien para que continúe, mucho más ahora que ya nació mi hija Alaí, cuyo nombre en vasco significa alegría. Mi madre, que tiene sangre vasca y china, me dice que la misma palabra, con otra pronunciación, significa mariposa. Imagina, Alaí Sofía, alegría y sabiduría. Imagina hombre, imagina. (Continúa…)

Para leer la entrevista completa y conocer más de la revista Código Jan-Ken-Po pueden pedirla a: [email protected], o llamar al número 640-8282.